lunes, 18 de julio de 2011

MIENTRAS NO ENCUENTRES A TU MEDIA NARANJA…. COMETE UNAS MANDARINAS…


  Bonita frase”. Total…. el cuerpo necesita fruta ¿no? y esa , es la escusa perfecta para no tener remordimientos y encima, pensar que le perdonas la vida a las-los que, “según tu” se iban a pudrir en la nevera solitos, en el cajón del fondo, por falta de un mimo, aunque sea falso.
            Vaya,  que les haces un favor, quitándoles los gajos uno a uno para no dejar más que la piel,  sobre todo si eran tan buenas personas que no tenían ni pepitas en su corazón, se veía de lejos que  podían comerse de un bocado y para más “Inri” sufrir en silencio tus mordiscos desconsiderados.

            La ley de Murphy siempre aparece. Qué paradoja. Mientras alguien con “mucha inspiración” manda eso a mi red social, en espera de cuarenta comentarios a favor, yo estoy viendo Love Story en la sexta.

            Lo peor de todo es que “La iluminada” tiene dieciséis años y mis pelos se han quedado de punta para el resto de la tarde. Si la juventud piensa así menudo futuro nos espera. “La naranja en extinción” (es un aviso para la huerta Valenciana).

            ¿Qué ha pasado con Oliver y Jane? ¿Ya nadie se enamora? Que levante la mano el que no lloró en su día con esa película. El argumento entero era espeluznante y tan real…….. Ahora lo que asusta, es vivir pensando si estas siendo víctima de una licuadora de cítricos o has encontrado tu otra mitad de verdad, algo de lo que nunca estarás segura, porque nada ni nadie es para siempre. Esto se acabó (al menos es lo que se dice de boca, el miedo hace estragos).

             Estar sentada en la punta del sofá, mordiéndose las uñas, cuando Jane iba a morir, no es nada comparado con la adrenalina de susto, que produce enamorarse hoy en día.

             Al fin y al cabo, lo otro era una peli y luego (como le decía a mis hijos cuando eran pequeños) se iban a cenar todos juntos y no pasaba nada…. Lo otro, es la realidad y si que pasa algo, te quedas triturado durante un siglo, la cena no te consuela y no entiendes nada.
            Depende de ti. El tiempo que tardes en darte cuenta de que “Jack el destripador de mandarinas” no valía tres pimientos (nunca mejor dicho y con perdón de la verdura) y decides resurgir de tus cenizas como la famosa ave Fénix, sin mirar atrás.

           Una vez abiertos los ojos, poco a poco, buscas tus gajos desperdigados, los unes y los compactas tan fuerte que nadie, consigue entrar por ninguna ranura, la piel blanca que te envuelve se encarga de ello, le pones Loctite de marca.

           Juras que jamás serás victima de nuevo y te planteas no comer naranjas durante el resto de tu vida ¿tal vez, te dediques tu también a cambiar de postre todas las semanas? Si solo miras a un punto y éste descubre tus debilidades, estas pérdida.  Si miras a varios él escaqueo es más fácil aunque te repugne entrar en ese juego.

          Mejor no darles mucho tiempo, así no llegan a conocerte y con ello, mermas tus posibilidades de acabar en “zumo etiquetado” y en zombi de nuevo.

           Como dice un amigo mío (que Dios me lo mantenga muy lejos) “Es como masturbarse en pareja”, no tiene importancia. Supongo, que coger el sida o sentirse fatal al día siguiente con alguien, es más romántico que hacerlo solito. Yo no entiendo que gracia tiene oler tantas pieles diferentes (por no ser vulgar) y que los abrazos se los lleve algo más frágil que el viento.

          ¿Llevarán una lista? O simplemente olvidarán su nombre para siempre. A lo mejor, al cabo de dos años repiten persona y ni se acuerdan…… sobre todo con las chicas que nos teñimos el pelo para no aburrirnos.

           No sé, este instinto animal es nuevo y lo preocupante es que cuando el cuerpo no aguante (la edad no perdona) y la viagra no haga efecto,  la manita no se la van a dar ni los deportistas después del partido, así que nada de parejita de abuelos discutiendo.

           Todos más solos que la una. Ni siquiera se podrán contar batallitas, porque serán más aburridas que la mili, todo el mundo la habrá hecho y además por obligación, en este caso contacto vírico.

            ¿Y el amor de verdad? ¿Será exclusividad de unos pocos? ¿O Incluso nos llamarán friquéis a los que queremos sentir así?

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